domingo, 7 de septiembre de 2014

Capítulo 19


CAPÍTULO 19

COMPLETAMENTE INSTALADAS

 

Muchos de vosotros en los comentarios tan entrañables que escribís hacéis preguntas de ¿cómo acaba? ¿tiene final feliz? ¿Carlota protesta ahora?...etc…etc…

Con estas cuestiones me he dado cuenta de que voy demasiado lenta en los capítulos, ¿es así? ¿O son suposiciones mías? …. A ver, recapitulemos, acabamos en el capítulo 18 con mi primera y majestuosa ;) intervención frente al pinchacito en el dedo, es decir, 18 capitulazos y no han pasado ni 24 horas desde que Carlota ingresó con el inesperado diagnóstico. Conclusión, sí, mi culpa, tenéis razón, lo admito, voy lenta, así que……………………

Carlota se casó con un chico estupendo en el 2027, comieron mucho chocolate y vivieron felices para siempre……jejejeje….que no…. continuemos, pero a pasos más agigantados.

Habían pasado varios días con nuestros más y menos en el hospital, el médico que se turnaba con Manolo se llamaba Iván, y nada que ver con el buenorro del doctorcito, Iván era, Iván era…pues eso… es…. a ver…. Simpático, muy muy simpático ;) Quiero un hueco en el cielo eh? A ver si por este ataque de sinceridad me van a castigar.

Todos en el centro estaban sorprendidos. Ni un llanto, ni una lamentación, nada. Sólo sonrisas y más sonrisas. Los familiares habían traído a Lolo el Quiosquero en persona para descargar paquetes de cromos de Peppa Pig, el pobre tenía un interés horrible en conocer a la niña que le hacía aumentar las ventas considerablemente. Debía ser especial, y como nos dijo después, lo era.

_Hola Carlota, no me conoces, pero soy el que te trae las estampas de Peppa al Quiosco.

_¿Siiiiiiiiiii? ¿De verdad?

La niña, que no se corta un pelo, (no sé a quién habrá salido), se levantó de la cama y le abrazó. Chapó. Quiosquero ganado para los restos. Incluso alguna mañana que otra entraba con sus cromos ya abiertos entregándole los no repetidos. En nuestra estancia hospitalaria conseguimos completar dos álbumes, ni más ni menos, y nos sobraron “una pila”* de repetidos, como bien auguró nuestro amigo.

Las mañanas transcurrían con idas y venidas de médicos, enfermeras, familiares y amigos. Visitas que se agradecían un montón, pero siento decir que no las disfrutábamos como quisiéramos. Te sentías con la obligación de explicar y de hablar sobre algo que al fin y al cabo era también nuevo para nosotros. Oíamos de todo. Pero la inmensa mayoría eran palabras de aliento que aunque en esos momentos servían de poco, a largo plazo se han notado mucho, se han agradecido y valorado.

Carlota ya sabía el número de inyecciones al día, cinco en total. Una en cada brazo, lo mismo en cada pierna y otra en el culete. Para ello, aprendió un baile bastante divertido, lo cual nos mostró una vez más que es una niña fuerte y valiente. A movimiento de rap tararea:

_ Mamá, papá, mirad para que no se me olvide, ¡desayuno, almuerzo, merienda y cena! ¡desayuno, almuerzo, merienda y cena! _ nos bailaba señalando las partes de su cuerpecito.

_¡Muy bien!_ decíamos nosotros con nudos en la garganta.

_Y después de la inyección se come. Me ha dicho Bea que no puedo esperar nada, que lo que haya en el plato tiene que acabarse. Y que cuando me pincha no me puedo levantar a jugar, porque se me baja el azúcar. ¿Ves mamá? Unas suuuube, otras baaaaaaaaaja…como el Tokaido* del “Tívoli”*, aunque ese está roto, mejor es la nube de niños ¿verdad papá? Y no me subí en el de terror porque me da miedo, pero a la hermana Tana no le daba…………….

Me sentí morir, ese día, el cuarto o el quinto desde que estábamos allí me sentí morir. Es absurdo negarlo. Fue así. Lloré amargamente en el baño, cuando Carlota dormía y se habían ido las visitas de las que os hablaba antes. Quizás, no, quizás no, seguro, cuando pasen los años, ella nunca recordará que fue una niña sana. Siempre insulina antes de comer, siempre medirse, enferma crónica. No recordará su vida sin diabetes. Ese pensamiento me tuvo unos días trastornada, Carlota, enferma crónica, mi pequeña niña.  Ese día, el cual cuando recuerdo se me vuelve a erizar la piel, no fue el mejor de todos.

Pero…………llegaron otros, y con ellos, mi primera inyección.
 


*Una pila: Un montón
*Tívoli: Parque atracciones de Málaga inaugurado hace "una pila" de años.
*Tokaido: Atracción del Tívoli que si la pillas arreglada estás de suerte ;)